Alboronía

alboronía

Tenía muchas berenjenas y mucha calabaza en la nevera (junto con la alcachofa, son para mí la santísima trinidad en cuanto a verduras y hortalizas), pero pocas ideas; más bien: tenía ideas repetitivas. ¿Qué se hace en estos casos? acudir a San Google y teclear el precioso nombre de un plato que conocí hace tiempo pero que nunca me había animado a preparar: alboronía.
Supuestamente es un plato de origen andalusí que puede considerarse como el origen de todos los pistos, pero entonces ¿por qué todas las recetas que encontré llevaban pimiento y/o tomate? Saqué mi vena purista y pensé en prepararla sin ingredientes postinvasióndescubrimiento de América. Sin embargo, un imponderable me hizo usar semillas de girasol cuando en realidad lo que quería era usar almendras y avellanas picadas, pero que sepáis que mi intención era buena 😉
Además, como no me conviene pasarme con el aceite y ya sabemos que las berenjenas “piden” mucho durante la cocción, lo que hice fue asarlas previamente.

Ingredientes:

  • 4 berenjenas hermosas
  • media calabaza cacahuete
  • una cebolleta grande o dos pequeñas
  • dos puñados de semillas de girasol peladas (las mías crudas)
  • Aceite de oliva y sal.

Preparación:

En primer lugar, lavar muy bien las berenjenas y hornearlas hasta que estén muy blanditas. Cuando se hayan enfriado un poco, quitarles el tallo, abrirlas longitudinalmente y vaciarlas con cuidado, desechando el líquido.
Pelamos y troceamos la calabaza en cuadritos y la cebolleta en juliana fina. En una buena cacerola antiadherente, añadimos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos la cebolleta a fuego medio hasta que esté blandita. A continuación, agregamos la calabaza, salamos ligeramente, bajamos el fuego y la dejamos cocinar tapada removiendo de vez en cuando.

Cuando la la calabaza esté blandita, es el momento de agregar la berenjena y de subir el fuego a una potencia media. Removemos bien mientras se van integrando los sabores y desaparece todo el líquido.

En una sartén aparte, perfectamente limpia y sin pizca de grasa tostamos las semillas de girasol a fuego alto sin dejar de remover, Necesitaremos apenas unos segundos. Las agregamos a la cacerola, apagamos el fuego y podemos servir inmediatamente, aunque recomiendo mucho degustarla tibia o incluso del tiempo.

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Fritada de calabaza

fritada calabaza

Con esta receta me pasó algo muy curioso. Hacía tiempo que quería hacerla, porque la vi en la web de JustVegetal y me enamoró (me requetechifla la calabaza). Cuando me puse manos a la obra y mi madre la vio, me preguntó que de dónde había sacado la receta, que si me la había dado mi abuela. Y es que resulta que este plato lo había hecho mi abuela toda la vida y yo no me acordaba en absoluto. JustVegetal comenta que es un plato típico de Granada. Mi abuela era de la zona de la Axarquía, al este de la provincia de Málaga, que limita precisamente con Granada. Tengo pendientes por subir varias recetas de mi abuela, que era una cocinera maravillosa. De momento, vamos con esta.

Ingredientes:

  • 1 calabaza butternut (mi abuela las llamaba “de las de freír”)
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharada grande de puré de pimiento choricero
  • 1 cucharada de pimentón de La Vera
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 1 cucharada de orégano
  • sal
  • aceite de oliva V. E.

Preparación:

Pelamos y troceamos la calabaza en trocitos pequeños. Añadimos un chorrito de aceite en una sartén y la cocinamos a fuego lento hasta que esté deshecha (yo este proceso lo he hecho en la FussionCook, menú verduras, 5 minutos; al estilo tradicional se tarda mucho más). Reservamos.
En otra sartén se fríen los ajos laminados y cuando están doraditos, se retira la sartén del fuego y se añade la pulpa del pimiento choricero, el orégano, el vinagre y el pimentón. Se remueve bien, se vuelve a poner al fuego apenas unos segundos y se mezcla inmediatamente con la calabaza. Salamos al gusto y dejamos enfriar. Nosotros lo comimos con nachos de maíz.

Potaje de calabaza y alubias

IMG_9953Este plato, que es un fijo semanal en casa y uno de los favoritos de mi hija mayor, es una receta de mi amiga Cristina, que tiene un hijo de la misma edad que la mía y que aunque viven muy lejos el uno del otro, parecen gemelos en cuanto a gustos gastronómicos. Es riquísimo y muy versátil ¿que un día no tienes alubias? pues usas garbanos ¿que no te queda arroz? pues le pones fideos ¿que no te queda calabaza? pues le pones calabacín. Lo dicho, una maravilla de plato, completo y sabroso.

Ingredientes:

  • Dos rodajas grandes de calabaza
  • 4 tomates hermosos rallados (ahora son tan malos, que casi mejor ponemos tomate triturado de lata, de calidad extra, la mitad de una lata de g)
  • Una cebolleta gorda o dos pequeñas (ya sé que me repito mucho, pero yo siempre uso cebolletas, no cebollas)
  • 400 gramos de alubias cocidas (yo uso las ecológicas de Aldi, que son españolas y muy pequeñitas, como a mí me gustan)
  • 4 puñados de arroz
  • Caldo vegetal
  • Pimentón de La Vera (que sea de La Vera, o almenos ahumado, es importante). Yo sólo uso este pimentón.
  • Harissa (opcional, sólo si os gusta el picante)
  • Perejil
  • Aceite de oliva VE y sal

Preparación:

Sofreímos despacito la cebolleta cortada en juliana fina (si queréis, aunque yo no lo hago, podéis añadir un diente de ajo al sofrito). Pelamos y cortamos la calabaza en dados y la añadimos a la cebolleta cuando empiece a estar doradita. Sofreímos con la cacerola tapada hasta que la calabaza esté tierna pero no deshecha. Añadimos el pimentón y el tomate y rectificamos de sal. Cuando el tomate esté cocinado, añadimos el caldo vegetal y el arroz y cocinamos a fuego medio-bajo. Cuando esté el arroz casi a punto, añadimos las alubias bien enjuagadas y escurridas, damos un hervorcito y servimos bien caliente espolvoreando con perejil y añadiendo, en mi caso, un hilito de harissa para darle un toque bien picante.

Cuscús con cebolla caramelizada, calabaza y garbanzos

cuscus

Después de varios meses sin actualizar, una mudanza, un nuevo embarazo y muchos cambios, vuelvo a la carga con este plato entre picantito y dulzón que me encanta y que es uno de los básicos en casa.

Ingredientes:

  • 400 gramos de garbanzos cocidos (naturales o de bote)
  • Un vaso de sémola o cuscús
  • Dos cebolletas (o cebollas; yo casi siempre uso cebolletas, como Arguiñano)
  • Un trozo grande de calabaza
  • Harissa
  • Aceite de oliva VE
  • Vinagre balsámico
  • Una cucharada de margarina vegetal sin hidrogenar

Preparación:

En primero lugar, preparamos la cebolla o cebolleta caramelizada tal y como explican en Gastronomía Vegana o como tengamos costumbre.Reservamos. Pelamos y cortamos en cubitos la calabaza y en una sartén añadimos un chorrito de aceite de oliva. Salteamos la calabaza a fuego vivo hasta que empiece a estar blandita. En ese momento, añadimos la cebolleta y salteamos un minutito a fuego medio. Añadimos los garbanzos, damos un par de meneos y reservamos mientras preparamos el cuscús, que es muy fácil y rápido: llevamos a ebullición un vaso de agua con sal con un pelín de aceite. Apagamos y retiramos del fuego y añadimos el vaso de cuscús. Tapamos y esperamos 5 minutos. Pasado ese tiempo, con la ayuda de un tenedor y la cucharada de margarina removemos y vamos desgranando bien el cuscús, hasta que quede sueltecito.
En un bol mezclamos un chorro generoso de harissa, otro de aceite de oliva y un pelín de vinagre balsámico y batimos bien. Reservamos.
Finalmente, servimos el cuscús en el plato, disponemos por encima los garbanzos con la calabaza y la cebolleta y regamos con la salsita de harissa. Hala, a disfrutar.

Calabaza Iles

calabaza iles

Tras las Zanahorias Iles y la Coliflor Iles, ahora le ha tocado el turno a la Calabaza Iles.
Como ya he comentado, mi amiga Rozita Iles es una de las mejores cocineras que conozco. Su cocina es espectacular, mezcla de la tradición de su familia paterna ashkenazí y de su familia materna sefardí, junto con los sabores de la cultura judía de los Balcanes y de Oriente Próximo.
Esta fabulosa calabaza la comimos a modo de guarnición de unos ricos falafel junto con cuscús y un pelín de cebolla confitada: todo un espectáculo.

Ingredientes:

  • Una calabaza cortada a rodajas, como si fuera un melón.
  • Cayena molida, pimentón picante o harissa (¡cualquier cosa que pique mucho!)
  • Canela
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

En un cuenco, mezclamos el picante (harissa en mi caso), la canela, la sal y un buen chorro de aceite de oliva. No pongo cantidades porque va en gustos y dependiendo de la cantidad de calabaza.
Precalentamos el horno a 200 grados.
Pincelamos cada rodaja de calabaza con la mezcla anterior y horneamos a 200 grados hasta que la calabaza esté bien tiernecita, incluso tostadita. Servimos calentito (o tibio, o frío ¡está de muerte sea como sea!).