Tarta sacher

sacher vegana

Esta es la primera tarta que aprendí a hacer en mi vida, incluso antes que el típico bizcocho de yogur que hace todo el mundo. Como la hice tantas veces terminé aborreciéndola pero ahora la he recuperado en versión vegana y creedme si os digo que en el último mes habré hecho como 10, riquísimas.
He variado el glaseado que solía hacer y he disuelto el chocolate en leche de coco, que me encanta. También he cambiado la almendra molida por avellana molida en alguna ocasión y queda deliciosa. Os dejo con la receta:

Ingredientes:
Para la tarta:

  • 300 gr de harina
  • 50 gramos de almendra molida
  • 200 gr de azúcar
  • 300 ml de leche vegetal
  • 120 gramos de margarina no hidrogenada o 150 ml de aceite de girasol
  • 4 cucharadas de cacao puro
  • 1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • Mermelada de albaricoque
  • gotas de chocolate negro para decorar

Para la cobertura:

  • 300 gramos de chocolate negro
  • 300 gramos de leche de coco

Preparación:

Precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclamos todos los ingredientes secos y en otro todos los líquidos y batimos bien. Añadimos los líquidos poco a poco en la mezcla de la harina y batimos con movimientos envolventes.Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos una vez esté completamente frío.
Con un cuchillo de hoja larga y dentada, lo abrimos en dos mitades. La que corresponde a la base, la utilizamos para la parte de arriba de nuestra tarta porque estará más plana y lisita.
Untamos generosamente de la mitad de abajo con mermelada de albaricoque y tapamos con la otra mitad.
Para la cobertura, calentamos la leche de coco hasta que esté bien caliente y agregamos el chocolate troceado. Retiramos del fuego y mezclamos suavemente hasta que todo el chocolate se haya fundido. Cubrimos la tarta con la cobertura cuidando que quede uniforme y lisita. Metemos a la nevera y cuando esté fría la cobertura pero no se haya solidificado pegamos las gotas de chocolate en los lados ayudándonos con papel de horno. Terminar de enfriar en la nevera y servir fresquita.
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Shawarma o Döner Kebab de “pollo” vegetal

pollo vegetal

Aquí está la receta de “pollo” vegetal que prometí en el taller de “carnes” vegetales que impartí el pasado jueves en la Fnac de Marbella. Me hubiera encantado poder enseñar a hacerlo allí mismo, pero al no poder usar cocina ni nada, era completamente imposible.
La receta es original de Dimensión Vegana, aunque yo, como casi siempre, tiendo a simplificar. Es un poco laboriosa pero merece muchísimo la pena. La textura es impresionante y el sabor, magnífico. Es de esas recetas perfectas para luciros con los invitados.
Su ingrediente principal, la yuba o “piel de soja”, podéis adquirirla en tiendas de alimentación oriental o en Estación Quimera en Málaga. También podéis preguntar a vuestra herboristería habitual.

Ingredientes:

  • 250 gramos de yuba en láminas o 200 gramos de yuba seca en sticks
  • un chorro generoso de vinagre
  • mezcla de especias o sazonador “estilo pollo asado” (o podéis fabricar el vuestro en casa con las especias que más os gusten: pimentón, romero, tomillo…)
  • Una cucharada de sal
  • Una cucharada de azúcar
  • 5 cucharadas de maicena
  • un chorro generoso de aceite de oliva VE
  • estameña, gasa o tela fina de algodón
  • cordel de cocina
  • 1 pan de pita por persona
  • hojas verdes al gusto (canónigos, rúcula, espinacas)
  • pepinillos agridulces en láminas
  • salsa taratur casera (hecha con tahini, ajo, limón, agua y sal)
  • una cucharada de harissa, pasta picante coreana, tabasco…cualquier cosa que pique.

Preparación:

Ponemos una cacerola con agua al fuego y añadimos la sal, el azúcar y el vinagre. Añadimos la yuba en láminas o sticks. Yo he probado a hervirla unos minutos y también a dejarla en remojo hasta que se ablande y cualquiera de los métodos me ha parecido satisfactorio. Cuando tengo más prisa la hiervo y cuando tengo menos, la dejo en remojo.
Cuando está blandita e hidratada, la escurrimos apretando bien para eliminar el exceso de agua y le añadimos las especias y la maicena, mezclando muy bien con las manos.
Ahora viene lo más importante: cogemos la yuba y la ponemos en el centro de una tela de algodón haciendo un rollo que deberemos atar muy fuerte, usando todo el cordel de cocina que sea necesario. Como indican en Dimensión Vegana “tiene que quedar como una momia bien apretada”.
En la receta original indican que debe hacerse al vapor aunque yo la “momia” la hiervo en una cacerola con abundante agua y queda ideal también. Elijamos un método u otro, debemos dejarla cocinar al menos una hora.
Dejamos enfriar bien y desenvolvemos. la disponemos en un recipiente, añadimos más especias y el aceite y dejamos macerar antes de cocinarla salteada, frita o a la plancha.

Cogemos nuestro pan de pita, lo humedecemos y lo calentamos en una plancha, tostadora u horno. Lo rellenamos con nuestras hojas verdes, los pepinillos y el pollo, añadimos las salsas y disfrutamos de nuestro kebab 100% vegetal.pollo vegetal

Os dejo con algunas fotos del taller de “carnes” vegetales, con llenazo de público a pesar de estar en pleno puente ¡gracias!

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Taller de “carnes” vegetales en Fnac Marbella

taller carnes vegetales fnac

El próximo jueves 30 de abril estaré en la Fnac de Marbella impartiendo un taller súper útil sobre todo para aquellas personas que están en transición al veganismo o que quieren empezar a disminuir su consumo de carne y procesados de origen animal.
El tipo de preparaciones que aprenderemos a cocinar (hamburguesas vegetales, seitán, chorizo) son muy similares a las que llevamos consumiendo toda la vida con lo cual el paso a una alimentación 100% vegetal se hace más sencillo y llevadero.

La entrada es libre hasta completar el aforo (que no es por ná, pero en el anterior taller tuvimos lleno total, jiji) ¡os espero!

Gofres o tortitas

tortitas

Hoy os voy a contar un poco mi vida, jiji. Para la fiesta de cumpleaños de mi hija mayor, que cumplió 4 años el sábado pasado, tenía unas ganas locas de hacer gofres. Aprovechando que desde Provamel tuvieron el detallazo de enviarme una caja con varios de sus productos para que los probase, y que incluía una bebida de arroz y almendra exquisita (bien fresquita es de las más ricas que he probado nunca), me decidí a hacerlos adaptando la estupenda receta de Art of Dessert.

Todo iba fenomenal hasta que la gofrera decidió suicidarse 10 minutos antes de dar comienzo a la fiesta. Los poquitos gofres que me dio tiempo a hacer estaban realmente deliciosos y con la masa que me sobró hice las tortitas que veis arriba y que están casi más buenas que en forma de gofre, que ya es decir. Es una masa con una textura estupenda, ni dulce ni sosa, riquísima y que os animo a probar. Es fácil de hacer y se conserva en la nevera hasta 5 días sin ningún problema.

Ingredientes:

  • 3 tazas de harina
  • 2 cucharadas de levadura química (impulsor, polvos de hornear)
  • Media cucharadita de sal
  • 3 tazas de bebida de arroz y almendra de Provamel (si usas otro tipo de leche vegetal que no sepa dulce, añade 1 cucharada de azúcar a los ingredientes)
  • 1/3 de taza de zumo de naranja
  • 1/3 de taza de aceite de girasol o semillas
  • margarina para untar la gofrera o sartén

Preparación:

Tan fácil como batir bien todos los ingredientes juntos. Untamos la superficie de la gofrera con margarina con la ayuda de un pincel o de papel de cocina y vertemos un cucharón de masa en cada cavidad de la gofrera. La cerramos y los cocinamos hasta que estén bien doraditos. Recordad que la gofrera debe estar muy caliente para que los gofres se despeguen bien y salgan uniformemente cocinados.
Si los hacéis en forma de tortitas, lo mismo: sartén bien caliente y uniformemente engrasada. Recordad que la tradición dice que la primera tortita siempre sale fea y hay que desecharla, jiji.
Os dejo foto de los gofres como homenaje póstumo a mi amada gofrera 😉

gofres

#SanidadDesnutrida

sanidaddesnutrida

Hoy no os traigo ninguna receta, sino que quiero apoyar la convocatoria de manifestación de Dietética sin patrocinadores solicitando la inclusión de los profesionales de la nutrición y la dietética en el Servicio Nacional de Salud. Podéis ampliar información y leer el manifiesto aquí: http://beta.dieteticasinpatrocinadores.org/sanidaddesnutrida/

La foto que ilustra el post es un collage de fotos de las comidas reales que hacemos a diario mis hijas, mi marido y yo y que si os interesa para sacar ideas o inspiraros, podéis seguir aquí: https://www.facebook.com/mivegablog/app_168188869963563?ref=page_internal

Como ya expliqué el año pasado, el plan de alimentación que seguimos en casa está basado en las pautas que me facilitó en su consulta la dietista-nutricionista Lucía Martínez Argüelles, que lleva el fantástico blog Dime qué comes, y que forma parte del grupo de nutrición de la Unión Vegetariana Española. Junto a su socia Naira Fernández, del blog Una pizca de vida, dirige el Centro de Nutrición Palma que afortunadamente ofrece un servicio online para la gente que como yo no puede acudir presencialmente a la consulta.

No quiero centrarme en esgrimir los argumentos de peso que defienden en el manifiesto, porque son de sentido común y estoy convencida de que todos estaréis de acuerdo con ellos. Quiero contaros por qué esta iniciativa es importante para mí. Si hubiera profesionales específicos del ámbito de la dietética y la nutrición en a Seguridad Social yo no llevaría saltando de dieta en dieta desde la más tierna infancia. Mis desayunos a la tierna edad de 11 años no hubieran consistido nunca en té solo y ampollas de jalea real junto con 4 galletas María. Jamás habría tomado infusiones de alga fucus y cola de caballo a diario con 12 años. Nunca en la vida me habría desmayado con 14 años en clase de aerobic por únicamente llevar en el cuerpo café, café y más café (cómo recuerdo a la profesora de aeróbic mándandome a mi casa a comer “macarrones con tomate”). Tampoco habría hecho dietas pintorescas con mis amigas (no sé si Lore recordará aquella en la que el lunes sólo podías comer yogures, el martes sólo fruta, el miércoles sólo verdura, el jueves sólo pollo…nunca pasé del lunes. Tengo el recuerdo súper nítido de llegar aquel lunes por la noche a casa y hacerme un bocata como un brazo de grande de paté “Mina”). Y sobre todo jamás habría fantaseado con mi mejor amiga de la infancia con poner a dieta a nuestros futuros hijos si es que estos llegaban a “heredar” nuestros problemas con la báscula.

Si aquel primer día en el que siendo una niña pequeña pisé la consulta del médico porque me sobraban unos kilos hubiera habido un profesional de la dietética y la nutrición en lugar de una enfermera que sacó un papelito de un cajón en el que ponía “dieta de 1.200 calorías” y que me mandó a casa toda acongojada porque yo que estaba acostumbrada a comer “Bonys” y “Tigretones” iba a tener que acostumbrarme a comer mejillones al vapor y ensaladas de escarola así sin transición y sin anestesia, no hubiera fracasado miserablemente y no hubiera iniciado jamás mi peregrinaje dietético por herboristerías y dietas de revistas “femeninas”.

Por eso apoyo esta convocatoria y por eso tengo casi obsesión por que mis hijas se acostumbren a comer saludablemente y a llevar una vida activa. Os copio aquí mismo el manifiesto y os animo a que os unáis en la manera en que consideréis conveniente a esta convocatoria:

10/05/2015, 12:00 – Frente MSSSI (Paseo del prado, 18)

¡Algo falla en tu Sanidad! ¡Pide atención nutricional!

¿Por qué necesitas dietistas y dietistas-nutricionistas en tu sanidad?

Porque 3/4 partes de las muertes en países desarrollados se deben a enfermedades directamente relacionadas con el estilo de vida, siendo la alimentación uno de los pilares principales, y en España no puedes acceder gratuitamente al profesional mejor formado para orientarte (1).

Porque en patologías tan comunes como la diabetes, la hipertensión o los accidentes cardiovasculares, antes de la medicación va la alimentación. Porque nos estamos saltando la prevención y el primer tratamiento por falta de profesionales sanitarios capacitados para aplicarlo.

Porque ciudadanos que precisan de un consejo dietético continuo y personalizado, no lo tienen. Los enfermos renales, los que sufren enfermedades inflamatorias intestinales, cáncer o patologías digestivas no cuentan con el apoyo del profesional que debería controlar uno de los pilares fundamentales de su tratamiento y ayudarles a hacer su vida más fácil.

Porque tenemos una tasa de obesidad infantil alarmante y en aumento, y no hay Técnicos Superiores en Dietética ni  Dietistas-Nutricionistas en atención primaria ni en pediatría.

Porque el 30-50% de los pacientes hospitalizados se desnutren (2), y los profesionales especializados que deberían cuidar de ellos no están presentes en la sanidad pública. Se alargan las hospitalizaciones y la recuperación de esos pacientes se resiente. Y podemos evitarlo.

Porque los países con servicio de nutrición en la sanidad pública ahorran en gasto farmacéutico y de atención sanitaria. Por cada euro invertido en asesoramiento dietético se ahorran más de 50€ en tratamientos posteriores, se aumenta la productividad porque disminuyen las bajas laborales y mejora la calidad de vida de esas poblaciones (3).

Porque queremos que tengas un profesional de referencia y de acceso libre que te asesore en temas de alimentación,  a lo largo de tu vida y la de los tuyos, adaptando el consejo a tus necesidades en cada momento, con la misma garantía que nuestra sanidad cuida de tu salud en el resto de ámbitos.

¿Quién debería encargarse del consejo dietético y los tratamientos nutricionales?

En España existen dos profesionales con titulación oficial especializados en dietética y nutrición: los Técnicos Superiores en Dietética y los Dietistas-Nutricionistas (diplomados o graduados en NHyD).  Ambos deberían formar parte de la sanidad pública integrando las Unidades de Nutrición y Dietética tanto en atención primaria como especializada, tal y como sucede en el resto de la Unión Europea.

¿Quién se encarga ahora de la alimentación?

Actualmente las funciones que deberían ser llevadas a cabo por dietistas y dietistas-nutricionistas las realizan compañeros ya saturados con sus propias funciones y sin formación específica (personal de enfermería y medicina). El asesoramiento nutricional que recibe el ciudadano se reduce a menudo a una fotocopia con consejos genéricos. La dietoterapia brilla por su ausencia y se recurre directamente a medicación en casos que podrían tratarse antes con pautas nutricionales. Y que en muchos casos podrían haberse prevenido con asesoramiento dietético temprano.

FALTA ALGO EN TU SANIDAD, PÍDE ATENCIÓN NUTRICIONAL ESPECIALIZADA Y APOYA LA CAMPAÑA.

AHORREMOS EN FÁRMACOS Y ATENCIÓN SANITARIA INVIRTIENDO EN SALUD Y CALIDAD DE VIDA.

En una #SanidadDesnutrida pierdes tú. Alimenta tu salud.

(1) http://www.who.int/whr/2003/chapter1/es/index3.html

(2) http://www.meiga.info/guias/NutricionArtificial.pdf

(3) https://www.bda.uk.com/improvinghealth/healthprofessionals/cost_benefit_of_dietitians

¿Qué puedes hacer? ¡Difunde y participa!

Moviliza este manifiesto.
Visibiliza tu unión: únete a #SanidadDesnutrida en las Redes Sociales
Participa: esto no va a quedar sólo en una convocatoria. Ya lo verás.
Acude y haz porque todos te acompañen.
Ayúdanos: que, para reclamar lo justo, ¡seamos una sola voz!

Muhallabia

muhallabia Hoy os traigo mi versión vegana (y un poco heterodoxa) de este postre de origen libanés que tanto me recuerda al delicioso menjar blanc catalán. Lo tomamos como postre después de una opípara comida repleta de especias e ingredientes contundentes y lo cierto es que agradecimos la delicadeza de su sabor y la ligereza de su textura.

Ingredientes:

  • 1 litro de leche de almendras
  • 50 gramos de azúcar (si la leche es natural 100%, subid la cantidad de azúcar hasta 75 gramos; la mía era endulzada).
  • 2 cucharadas soperas de harina de arroz
  • 2 cucharadas soperas de maizena
  • 1 cucharada sopera de agua de azahar (la receta original lleva agua de rosas)
  • 100 gramos de almendras molidas

Preparación:

Del litro de leche de almendras hay que separar un vaso. El resto se lleva a ebullición junto con el azúcar a fuego medio-bajo. Mientras se calienta, añadimos al vaso de leche que hemos separado la harina de arroz y la maicena y mezclamos muy bien hasta que no quede ningún grumo. Cuando la leche con azúcar que tenemos al fuego esté a punto de hervir, añadimos el contenido del vaso y removemos sin parar a fuego lento. Cuando veamos que va cogiendo consistencia y empieza a espesar, es el momento de añadir las almendras y el agua de azahar, sin dejar nunca de remover. El postre está listo cuando haya espesado lo suficiente, adquiriendo la textura de unas natillas. Entonces apagamos el fuego y lo vertemos en unos recipientes individuales y lo dejamos enfríar al menos una hora. Antes de servir espolvoreamos con canela o con almendras fileteadas.

Alboronía

alboronía

Tenía muchas berenjenas y mucha calabaza en la nevera (junto con la alcachofa, son para mí la santísima trinidad en cuanto a verduras y hortalizas), pero pocas ideas; más bien: tenía ideas repetitivas. ¿Qué se hace en estos casos? acudir a San Google y teclear el precioso nombre de un plato que conocí hace tiempo pero que nunca me había animado a preparar: alboronía.
Supuestamente es un plato de origen andalusí que puede considerarse como el origen de todos los pistos, pero entonces ¿por qué todas las recetas que encontré llevaban pimiento y/o tomate? Saqué mi vena purista y pensé en prepararla sin ingredientes postinvasióndescubrimiento de América. Sin embargo, un imponderable me hizo usar semillas de girasol cuando en realidad lo que quería era usar almendras y avellanas picadas, pero que sepáis que mi intención era buena 😉
Además, como no me conviene pasarme con el aceite y ya sabemos que las berenjenas “piden” mucho durante la cocción, lo que hice fue asarlas previamente.

Ingredientes:

  • 4 berenjenas hermosas
  • media calabaza cacahuete
  • una cebolleta grande o dos pequeñas
  • dos puñados de semillas de girasol peladas (las mías crudas)
  • Aceite de oliva y sal.

Preparación:

En primer lugar, lavar muy bien las berenjenas y hornearlas hasta que estén muy blanditas. Cuando se hayan enfriado un poco, quitarles el tallo, abrirlas longitudinalmente y vaciarlas con cuidado, desechando el líquido.
Pelamos y troceamos la calabaza en cuadritos y la cebolleta en juliana fina. En una buena cacerola antiadherente, añadimos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos la cebolleta a fuego medio hasta que esté blandita. A continuación, agregamos la calabaza, salamos ligeramente, bajamos el fuego y la dejamos cocinar tapada removiendo de vez en cuando.

Cuando la la calabaza esté blandita, es el momento de agregar la berenjena y de subir el fuego a una potencia media. Removemos bien mientras se van integrando los sabores y desaparece todo el líquido.

En una sartén aparte, perfectamente limpia y sin pizca de grasa tostamos las semillas de girasol a fuego alto sin dejar de remover, Necesitaremos apenas unos segundos. Las agregamos a la cacerola, apagamos el fuego y podemos servir inmediatamente, aunque recomiendo mucho degustarla tibia o incluso del tiempo.

Soja Nessie

_MG_7500_8332 Esta receta está inspirada en un programa de Canal Cocina, llamado Chinese food made easy y que trata de dar a conocer la auténtica cocina china, lejos del estereotipo de cocina grasienta para llevar. Su nombre es en honor a la persona que me descubrió la deliciosa pasta picante coreana que he utilizado para la receta, pero si no la encontráis, podéis usar salsa de chili que podéis encontrar en la sección de cocina internacional de cualquier hiper o supermercado. Muchas gracias Nessie por haberte acordado de mí. Estas cositas me hacen mucha ilusión. La receta original está hecha con pollo, pero yo he usado soja texturizada gruesa de El Granero Integral. Han dejado de fabricar la variedad “instant” que tanto me gustaba, pero esta que he usado yo de su gama “Natur” es súper rica también y la textura me ha convencido mucho. Otra cosa importante, la salsa de soja tiene que ser la oscura, que es espesa y que con un poquito que pongamos nos da un color y un sabor soberbios. Las que son claruchas no me gustan nada y la cocinera de este programa que os comento opina igual. Me sorprendió ver que incluso usa la misma marca que yo. Ingredientes:

  • Medio paquete de soja texturizada Natur de El Granero Integral
  • Un chorro generoso de salsa de soja oscura
  • Dos cucharadas de pasta picante coreana o de salsa de chili
  • Un chorro generoso de vino blanco
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana
  • media cucharadita de canela
  • una cucharadita de pimienta negra recién molida
  • una cucharada de maicena
  • Aceite de girasol, sésamo, cacahuete (alguno de sabor suave)

Preparación: Mezclar la soja con todos los ingredientes excepto la maicena y el aceite. Tapar y macerar durante 24 horas. Transcurrido ese tiempo, añadimos la maicena. Ponemos un wok al fuego, cuando esté bien caliente, añadimos el aceite y la soja marinada y salteamos a fuego bien fuerte durante un minuto o minuto y medio sin para de remover. Yo lo serví junto con un arroz brocolizado, guarnición que nos encanta a nosotros y a nuestras niñas y que es tan fácil como poner a cocer brócoli y arroz todo junto y cuando esté listo, escurrir y aderazar con unas gotitas de salsa de soja.

Cheesecake vegana

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Esta fue la tarta de “queso” que presenté ayer por la tarde en el taller de repostería vegana que impartí en la Fnac de Marbella. Lo de darle forma de corazón fue un poco por la cosa de que estamos en “la semana del amor”, pero obviamente podéis hacerla en un molde de los de toda la vida.

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Escogí esta receta porque es muuuuuy fácil de preparar y quería ejemplificar con ella que no necesitamos huevos ni lácteos para preparar la típica tarta de queso con la que nos hemos deleitado toda la vida (ni para mousses, ni flanes, ni galletas, pasteles o cualquier otro postre). El papel del huevo lo hace aquí el lino molido remojado en agua hasta crear una especie de gel viscoso que nos permitirá obtener una tarta firme y jugosa. El papel del queso y la nata lo hacen el yogur de soja y la nata de soja. Ya sabéis que excepto para hacer mayonesa, podéis sustituir la leche de soja por cualquier otra leche vegetal, y lo mismo sucede con la nata.
El procedimiento utilizado para hacer el queso lo decubrí (como tantas otras cosas, qué blog tan espectacular) en CreatiVegan.
Con estas cantidades sale una tarta grande o dos pequeñitas.

Ingredientes:

  • 6 yogures naturales de soja (los míos de Sojasun, de 125 gramos cada uno). Si no encontráis yogures naturales, usadlos azucarados pero recortad la cantidad de azúcar a la mitad.
  • 4 cucharadas de lino molido disueltas en 8 cucharadas de agua caliente
  • 2 vasitos en los que venían los yogures de harina (la que más os guste)
  • 2 vasitos de panela o azúcar
  • 2 vasitos de nata vegetal
  • 1 sobrecito de levadura química (impulsor, polvos de hornear, royal o como la llaméis en casa).
  • Mermelada para decorar.

Preparación:

Debéis haceros con una tela finita de algodón, una gasa, muselina o lo que tengáis por casa. Haremos una especie de saquito con ella (procurando usar una doble capa si vuestra tela es muy fina) y verteremos en su interior el contenido de los yogures. Atamos el saquito y lo ponemos en un colador o un chino para que vaya drenando toda el agua que contiene (ojo que no contacte el saquito directamente con el líquido). Os recomiendo dejarlo un mínimo de 12 horas pero si podéis dejarlo 24, mejor aún.
Al final de proceso habremos obtenido unos 450 gramos de “queso” súper sedoso y bien firme, tipo “Philadelphia”. Por cierto, que si tenéis la precuación de no usar yogures azucarados podéis usar este mismo método para hacer “queso” salado, añadiendo sal y/o hierbas aromáticas o especias a vuestro gusto.
En un bol o en el vaso de la batidora que uséis verteremos la mezcla de lino molido + agua que habrá reposado unos 15 minutos. Añadimos el “queso” con cuidado así como el resto de ingredientes. Batimos a velocidad media apenas un minuto o hasta que veamos que todos los ingredientes están bien integrados y vertemos en un molde. Llevamos al horno precalentado a 180 grados unos 35 minutos.
Pasado ese tiempo la tarta estará aún un poco blandita, pero terminará de coger cuerpo cuando se enfríe completamente y pase unas horas en la nevera. La cubrimos con la mermelada y servimos.

Os dejo con algunas fotitos del taller de ayer, que fue todo un éxito. Estoy súper agradecida y muy contenta 🙂

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