Pastelitos “Bony”

Cuando era pequeña adoraba los pastelitos Bony. También me gustaban los de la Pantera Rosa, pero mis súper preferidos eran estos, con su corazoncito de nata y su capa de mermelada. De repente un día me acordé de ellos y decidí veganizarlos. Son muy fáciles de hacer. Lo único que hay que vigilar es que la capa de mermelada esté bien fría para que al verter la capa de chocolate fundido la mermelada no se derrita ni se desplace.

Ingredientes para el bizcocho:

  • 320 gr de harina
  • 200 gr de azúcar
  • 300 ml de leche vegetal
  • 150 ml de aceite de oliva
  • 1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato

Preparación:

Precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclamos todos los ingredientes secos y en otro todos los líquidos y batimos bien. Añadimos los líquidos poco a poco en la mezcla de la harina y batimos con movimientos envolventes.Vertemos la mezcla en un molde rectangular o cuadrado y horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos una vez esté completamente frío.
Con un cuchillo de hoja larga y dentada, lo abrimos en dos mitades.
Ingredientes para el relleno y la cobertura:
  • Mermelada de fresa
  • Nata vegetal para montar (la mía, Ambiante, de Puratos)
  • 200 gramos de chocolate negro
  • 100 gramos de leche vegetal

Preparación:

Montamos la nata conforme a las instrucciones del envase y la disponemos sobre la mitad inferior del bizcocho. Cubrimos con la otra mitad y untamos la parte superior con una generosa cantidad de mermelada. Cortamos el pastel en porciones y las reservamos en el congelador mientras preparamos el chocolate de la cobertura.

Calentamos la leche en un cazo y cuando esté a punto de hervir, la retiramos del fuego y le agregamos el chocolate troceado. Esperamos unos instantes y removemos con mucha suavidad hasta conseguir un chocolate fundido suave y sin grumos. Lo dejamos atemperar, sacamos los pastelitos del congelador y los cubrimos con el chocolate fundido. Lo mejor es utilizar una rejilla con un recipiente debajo para que el sobrante vaya cayendo y podamos reutilizar el chocolate.

Os dejo una foto del corte para que veáis cómo quedan por dentro:

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Arroz con leche vegetal

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Este arroz con leche vegetal es exactamente igual de cremoso y rico que el de toda la vida. Tened en cuenta que cuando termina de hacerse parece que está demasiado líquido, pero con el reposo queda en su punto exacto.

Yo lo he hecho con la MyCook, sin paleta mezcladora (el equivalente a la mariposa en la Thermomix) pero podéis hacerlo perfectamente a mano con una cuchara de madera y paciencia.
Cualquier leche vegetal sirve. Yo he usado soja, pero con cualquiera que sea natural sin azúcares añadidos queda perfecto también. Es muy importante que la leche sea sin azúcar. El azúcar en el arroz con leche se pone siempre al final, si no, el arroz no queda bien.

Para los tiempos, me he basado en la receta de arroz con leche de http://www.velocidadcuchara.com

Ingredientes:

  • 1 litro de leche de soja natural
  • 80 gramos de azúcar
  • 1 palito de canela
  • la piel de un limón (¡sin la parte blanca!).
  • 170 gramos de arroz redondo
  • canela en polvo para decorar

Preparación:

Verter la leche, la canela en rama y la piel del limón en el vaso de la Mycook y programar 10 minutos a 90º en velocidad 2 con el vasito puesto en la tapadera.
Pasado ese tiempo añadimos el arroz y programamos 20 minutos 90º velocidad 2.
Por último, se añade el azúcar y programamos 5 minutos a 90º velocidad 2.
Retiramos la piel del limón y el palito de canela, servimos en una fuente o en cuencos individuales y espolvoreamos con canela molida.

Galletas de avena y mantequilla de cacahuete

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Por fin consigo unas galletas de avena crujientes además de deliciosas. Además son facilísimas de preparar. No hay pereza que valga. Si tenéis niños, son perfectas para tenerlos entretenidos y además les suele hacer mucha ilusión comer sus propias galletas. Si las hacéis tened en cuenta que debéis retirarlas del horno en cuanto los bordes estén dorados, aunque el centro esté un poco blando. Si las horneáis hasta que estén duras, obtendréis como resultado unas galletas capaces de romperos todos los dientes. Como son densas, también es conveniente que las hagáis finitas. Con las cantidades que os pongo salen unas 9 galletas medianas. No crecen durante la cocción así que podéis doblar cantidades y ponerlas juntitas en la bandeja del horno y  hacer un montón de galletas de una sola vez.

Como apunte “nutricional” sólo quiero apuntar que este tipo de preparaciones (al igual que el bizcochito que os traje la semana pasada) deberían ser sólo de consumo ocasional (ocasional quiere decir una vez cada 20 días o menos), aunque se trate de repostería casera. Para ilustrar esto que os comento, aunque sea un poco tirar piedras contra mi propio tejado, os dejo este post de Lucía de Dime qué comes: Dejad de flipar con la repostería casera. En mi defensa diré que estas galletas llevan poca azúcar, que la harina es integral, así como los copos de avena y que los cacahuetes y el aceite de oliva son alimentos súper saludables, pero hay que tener moderación al consumir este tipo de preparaciones.

Ingredientes:

  • 4 cucharadas colmadas de harina de trigo integral
  • 4 cucharadas colmadas de copos de avena
  • 3 cucharadas de leche vegetal
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete (casera o comprada, si es sin porquerías, mucho mejor)
  • 1 cucharada colmada de panela o azúcar (si sois muy golosos podéis poner 2, pero con 1 están dulces y ricas)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1/4 de cucharada de bicarbonato

Preparación:

Precalentar el horno a 180 grados. Cubrir la bandeja del horno con papel de horno. Mezclar todos los ingredientes y amasarlos a mano hasta que estén bien integrados. Dejar reposar un par de minutos. Ayudándonos con un poco de aceite de oliva damos forma a las galletas: primero formamos una bolita y luego la aplastamos entre nuestras manos. Supongo que se puede utilizar un cortapastas, pero a mí me gusta que las galletas tengan un aspecto rústico. Horneamos a 180 grados hasta que veamos que los bordes estén doraditos. Las dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando estén completamente frías las podemos conservar en un bote hermético.

Bizcochito sin gluten de coco y manzana

bizcocho sin gluten

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer algo de repostería con harina de arroz. Las pocas cosas que había probado hechas con esta harina siempre me habían parecido súper apetecibles y con una textura muy fina y delicada, y efectivamente este bizcocho es tierno y esponjoso como pocos. Literalmente se funde en la boca. Además, la manzana rallada y el coco le dan un aroma y una jugosidad excelente. Yo he usado aceite de oliva virgen extra pero si el sabor os parece demasiado “fuerte” os recomiendo cambiarlo por aceite de coco (virgen por supuesto).

Ingredientes:

  • 2 manzanas ralladas
  • 2 tazas de harina de arroz
  • 1 taza de panela (o azúcar o el endulzante que más os guste)
  • 1 taza de leche vegetal
  • 1/2 taza de coco rallado
  • un chorro generoso de aceite de oliva VE
  • 1 cucharada sopera de bicarbonato

Preparación:

Se precalienta el horno a 180 grados. Se pelan y rallan las manzanas, y se mezclan con la leche y el aceite. Por otro lado, mezclamos la harina, el bicarbonato, la panela y el coco y finalmente lo unimos todo. Vertemos esta masa en un molde previamente engrasado y horneamos aproximadamente 30 minutos o hasta que el bizcocho esté doradito.
Dejamos enfriar dentro del mismo molde y cuando esté tibio, lo volcamos en una rejilla.

Muffins de choco-coco

muffin chocolate coco

Desde #Provamel tuvieron la amabilidad de volver a contactar conmigo para enviarme a casa un lote con productos de su nueva gama con coco. Adoro el coco en todas sus formas, así que imaginaos qué ilusión.
Ya lo conté en Instagram y en Facebook: los postres son especialmente ricos: densos, cremosos y con mucho sabor. Perfectos.

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Del resto de la gama sólo puedo decir una cosa: me parecen tan ricas estas “leches” que hasta me da pena cocinar con ellas. No sabéis lo que es esa bebida de piña y coco bien fresquita. Además, tienen el punto justo de dulzor. Al no llevar azúcares añadidos, se trata de un sabor dulce muy natural, nada empalagoso.

Estos muffins de choco-coco los he hecho utilizando la bebida de arroz y coco con chocolate. Son jugosos y aromáticos y se han mantenido en perfectas condiciones durante 3 días.

Ingredientes para 12 muffins:

  • 230 gramos de harina
  • 200 gramos de leche de arroz y coco con chocolate de Provamel
  • 4 cucharadas soperas generosas de aceite de coco
  • 2 cucharadas soperas de coco rallado
  • 50 gramos de cacao puro en polvo
  • 150 gramos de azúcar
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura química
  • media cucharadita de sal

Preparación:

Precalentamos el horno a 180 grados. Mezclamos todos los ingredientes secos excepto el coco rallado (harina, cacao, azúcar, bicarbonato, levadura, sal y azúcar). Si tenéis Thermomix o MyCook os podéis ahorrar el tamizarlos simplemente poniendo todos estos ingredientes en la jarra bien seca a máxima velocidad durante 5 segundos.
A continuación añadimos el resto de ingredientes y batimos enérgicamente hasta que estén completamente integrados (con la Thermomix o Mycook a velocidad 6 durante 10 segundos o hasta que veamos que queda una masa densa y lisa).
Rellenamos los moldes para muffins (no demasiado, que al hornearse suben) y metemos al horno durante aproximadamente 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga seco. Dejamos enfriar y ojocuidao con las niñas pequeñas que revolotean alrededor:
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Tarta sacher

sacher vegana

Esta es la primera tarta que aprendí a hacer en mi vida, incluso antes que el típico bizcocho de yogur que hace todo el mundo. Como la hice tantas veces terminé aborreciéndola pero ahora la he recuperado en versión vegana y creedme si os digo que en el último mes habré hecho como 10, riquísimas.
He variado el glaseado que solía hacer y he disuelto el chocolate en leche de coco, que me encanta. También he cambiado la almendra molida por avellana molida en alguna ocasión y queda deliciosa. Os dejo con la receta:

Ingredientes:
Para la tarta:

  • 300 gr de harina
  • 50 gramos de almendra molida
  • 200 gr de azúcar
  • 300 ml de leche vegetal
  • 120 gramos de margarina no hidrogenada o 150 ml de aceite de girasol
  • 4 cucharadas de cacao puro
  • 1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • Mermelada de albaricoque
  • gotas de chocolate negro para decorar

Para la cobertura:

  • 300 gramos de chocolate negro
  • 300 gramos de leche de coco

Preparación:

Precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclamos todos los ingredientes secos y en otro todos los líquidos y batimos bien. Añadimos los líquidos poco a poco en la mezcla de la harina y batimos con movimientos envolventes.Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos una vez esté completamente frío.
Con un cuchillo de hoja larga y dentada, lo abrimos en dos mitades. La que corresponde a la base, la utilizamos para la parte de arriba de nuestra tarta porque estará más plana y lisita.
Untamos generosamente de la mitad de abajo con mermelada de albaricoque y tapamos con la otra mitad.
Para la cobertura, calentamos la leche de coco hasta que esté bien caliente y agregamos el chocolate troceado. Retiramos del fuego y mezclamos suavemente hasta que todo el chocolate se haya fundido. Cubrimos la tarta con la cobertura cuidando que quede uniforme y lisita. Metemos a la nevera y cuando esté fría la cobertura pero no se haya solidificado pegamos las gotas de chocolate en los lados ayudándonos con papel de horno. Terminar de enfriar en la nevera y servir fresquita.

Gofres o tortitas

tortitas

Hoy os voy a contar un poco mi vida, jiji. Para la fiesta de cumpleaños de mi hija mayor, que cumplió 4 años el sábado pasado, tenía unas ganas locas de hacer gofres. Aprovechando que desde Provamel tuvieron el detallazo de enviarme una caja con varios de sus productos para que los probase, y que incluía una bebida de arroz y almendra exquisita (bien fresquita es de las más ricas que he probado nunca), me decidí a hacerlos adaptando la estupenda receta de Art of Dessert.

Todo iba fenomenal hasta que la gofrera decidió suicidarse 10 minutos antes de dar comienzo a la fiesta. Los poquitos gofres que me dio tiempo a hacer estaban realmente deliciosos y con la masa que me sobró hice las tortitas que veis arriba y que están casi más buenas que en forma de gofre, que ya es decir. Es una masa con una textura estupenda, ni dulce ni sosa, riquísima y que os animo a probar. Es fácil de hacer y se conserva en la nevera hasta 5 días sin ningún problema.

Ingredientes:

  • 3 tazas de harina
  • 2 cucharadas de levadura química (impulsor, polvos de hornear)
  • Media cucharadita de sal
  • 3 tazas de bebida de arroz y almendra de Provamel (si usas otro tipo de leche vegetal que no sepa dulce, añade 1 cucharada de azúcar a los ingredientes)
  • 1/3 de taza de zumo de naranja
  • 1/3 de taza de aceite de girasol o semillas
  • margarina para untar la gofrera o sartén

Preparación:

Tan fácil como batir bien todos los ingredientes juntos. Untamos la superficie de la gofrera con margarina con la ayuda de un pincel o de papel de cocina y vertemos un cucharón de masa en cada cavidad de la gofrera. La cerramos y los cocinamos hasta que estén bien doraditos. Recordad que la gofrera debe estar muy caliente para que los gofres se despeguen bien y salgan uniformemente cocinados.
Si los hacéis en forma de tortitas, lo mismo: sartén bien caliente y uniformemente engrasada. Recordad que la tradición dice que la primera tortita siempre sale fea y hay que desecharla, jiji.
Os dejo foto de los gofres como homenaje póstumo a mi amada gofrera😉

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Muhallabia

muhallabia Hoy os traigo mi versión vegana (y un poco heterodoxa) de este postre de origen libanés que tanto me recuerda al delicioso menjar blanc catalán. Lo tomamos como postre después de una opípara comida repleta de especias e ingredientes contundentes y lo cierto es que agradecimos la delicadeza de su sabor y la ligereza de su textura.

Ingredientes:

  • 1 litro de leche de almendras
  • 50 gramos de azúcar (si la leche es natural 100%, subid la cantidad de azúcar hasta 75 gramos; la mía era endulzada).
  • 2 cucharadas soperas de harina de arroz
  • 2 cucharadas soperas de maizena
  • 1 cucharada sopera de agua de azahar (la receta original lleva agua de rosas)
  • 100 gramos de almendras molidas

Preparación:

Del litro de leche de almendras hay que separar un vaso. El resto se lleva a ebullición junto con el azúcar a fuego medio-bajo. Mientras se calienta, añadimos al vaso de leche que hemos separado la harina de arroz y la maicena y mezclamos muy bien hasta que no quede ningún grumo. Cuando la leche con azúcar que tenemos al fuego esté a punto de hervir, añadimos el contenido del vaso y removemos sin parar a fuego lento. Cuando veamos que va cogiendo consistencia y empieza a espesar, es el momento de añadir las almendras y el agua de azahar, sin dejar nunca de remover. El postre está listo cuando haya espesado lo suficiente, adquiriendo la textura de unas natillas. Entonces apagamos el fuego y lo vertemos en unos recipientes individuales y lo dejamos enfríar al menos una hora. Antes de servir espolvoreamos con canela o con almendras fileteadas.

Cheesecake vegana

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Esta fue la tarta de “queso” que presenté ayer por la tarde en el taller de repostería vegana que impartí en la Fnac de Marbella. Lo de darle forma de corazón fue un poco por la cosa de que estamos en “la semana del amor”, pero obviamente podéis hacerla en un molde de los de toda la vida.

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Escogí esta receta porque es muuuuuy fácil de preparar y quería ejemplificar con ella que no necesitamos huevos ni lácteos para preparar la típica tarta de queso con la que nos hemos deleitado toda la vida (ni para mousses, ni flanes, ni galletas, pasteles o cualquier otro postre). El papel del huevo lo hace aquí el lino molido remojado en agua hasta crear una especie de gel viscoso que nos permitirá obtener una tarta firme y jugosa. El papel del queso y la nata lo hacen el yogur de soja y la nata de soja. Ya sabéis que excepto para hacer mayonesa, podéis sustituir la leche de soja por cualquier otra leche vegetal, y lo mismo sucede con la nata.
El procedimiento utilizado para hacer el queso lo decubrí (como tantas otras cosas, qué blog tan espectacular) en CreatiVegan.
Con estas cantidades sale una tarta grande o dos pequeñitas.

Ingredientes:

  • 6 yogures naturales de soja (los míos de Sojasun, de 125 gramos cada uno). Si no encontráis yogures naturales, usadlos azucarados pero recortad la cantidad de azúcar a la mitad.
  • 4 cucharadas de lino molido disueltas en 8 cucharadas de agua caliente
  • 2 vasitos en los que venían los yogures de harina (la que más os guste)
  • 2 vasitos de panela o azúcar
  • 2 vasitos de nata vegetal
  • 1 sobrecito de levadura química (impulsor, polvos de hornear, royal o como la llaméis en casa).
  • Mermelada para decorar.

Preparación:

Debéis haceros con una tela finita de algodón, una gasa, muselina o lo que tengáis por casa. Haremos una especie de saquito con ella (procurando usar una doble capa si vuestra tela es muy fina) y verteremos en su interior el contenido de los yogures. Atamos el saquito y lo ponemos en un colador o un chino para que vaya drenando toda el agua que contiene (ojo que no contacte el saquito directamente con el líquido). Os recomiendo dejarlo un mínimo de 12 horas pero si podéis dejarlo 24, mejor aún.
Al final de proceso habremos obtenido unos 450 gramos de “queso” súper sedoso y bien firme, tipo “Philadelphia”. Por cierto, que si tenéis la precuación de no usar yogures azucarados podéis usar este mismo método para hacer “queso” salado, añadiendo sal y/o hierbas aromáticas o especias a vuestro gusto.
En un bol o en el vaso de la batidora que uséis verteremos la mezcla de lino molido + agua que habrá reposado unos 15 minutos. Añadimos el “queso” con cuidado así como el resto de ingredientes. Batimos a velocidad media apenas un minuto o hasta que veamos que todos los ingredientes están bien integrados y vertemos en un molde. Llevamos al horno precalentado a 180 grados unos 35 minutos.
Pasado ese tiempo la tarta estará aún un poco blandita, pero terminará de coger cuerpo cuando se enfríe completamente y pase unas horas en la nevera. La cubrimos con la mermelada y servimos.

Os dejo con algunas fotitos del taller de ayer, que fue todo un éxito. Estoy súper agradecida y muy contenta:)

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Mousse de coco

mousse de coco

Soy muy aficionada a obsesionarme con sabores y con alimentos. Tuve la temporada del ahumado, la temporada de la coliflor, la temporada de la porra antequerana (a todas horas del día) y este verano me ha dado por el coco. Me tengo que conformar con algún detallito porque ni el diámtero de mi culo ni el de mi presupuesto dan para tanto como me gustaría, pero de verdad que me parece una auténtica delicia.
Esta receta es una adaptación de CreatiVegan, concretamente de su recetario navideño que es un verdadero tesoro.

Ingredientes:

  • dos latas de leche de coco que contengan como mínimo un 55% de coco
  • media taza de agua
  • 2 cucharadas de agar-agar en polvo
  • 4 cucharadas de azúcar glass
  • una cucharadita de maicena disuelta en 50 ml de agua
  • 50 ml más de leche de coco

Preparación:

Abrir las latas de coco y déjalas abiertas en la nevera toda la noche, para que al enfriarse se separe “la sustancia” del agua.
Hervir la media taza agua con el agar-agar durante 5 minutos, hasta que se disuelva por completo. Bajar el fuego y añadir el azúcar (en la receta original usa menos de la mitad, pero para mi gusto queda muy soso), removiendo hasta que se disuelva. Añadir la maicena diluida en agua y hervir hasta que burbujee. Enfriar hasta que empiece a tomar la textura de gel.
Ponemos el gel en un vaso alto y lo montamos con el accesorio de varillas o montaclaras. Añadimos poco a poco los 50 ml más de leche de coco (también puede ser de soja). Sacamos de la nevera las latas de leche coco e incorporamos a la mezcla únicamente la nata de coco solidificada (sin añadir líquido), batiendo con las varillas hasta que haga espuma y queden burbujas de aire por toda la mezcla.
Vertemos la mousse en copas individuales y enfriamos cuantas más horas, mejor (mínimo 2). Servir bien frío.