Bruschetta

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La receta de hoy es una de esas típicas recetas que me da reparo subir, por lo sencilla que es. Sin embargo, por los comentarios que me dejáis en Instagram o Facebook, me doy cuenta de que estas recetas fáciles y ricas también tienen su encanto y sobre todo, que sirven para dar ideas para la cocina del día a día. Con un par de bruschettas y unos filetitos de tofu por ejemplo, tenemos una cena de lo más completa.

Es importante que para hacer bruschetta utilicéis un pan de estilo rústico, o al menos que tenga una miga consistente. Yo os dejo dos opciones, pero hay mil más. Mis preferidas: champiñones, espárragos trigueros, alcachofas, aceitunas negras+ajo+tomate seco y por supuesto estas dos: de tomate y de berenjena.

No tenéis por qué añadir ningún tipo de picante, pero a mí me encanta, así que dejo la opción de añadirlo.

Ingredientes:

  • 2 rebanadas de pan rústico por persona
  • 1 berenjena
  • 2 tomates
  • 2 dientes de ajo
  • orégano
  • aceite de oliva VE
  • salsa picante de vuestra elección (opcional): mi preferida es la harissa pero en esta ocasión utilicé una salsa picante de habanero.

Preparación:

Bruschetta al pomodoro:

Lavamos y cortamos los tomates en daditos (también podéis utilizar tomates cherry en mitades o cuartos) y los disponemos en un bol. Rallamos o machacamos en el mortero uno de los dientes de ajo y lo añadimos a los tomates. Añadimos un poco de sal, una cucharada de orégano y otra de aceite virgen.
Disponemos esta mezcla sobre el pan y horneamos a 200 grados durante 10 minutos.

Bruschetta con berenjena:

Lavamos y cortamos la berenjena en rodajas. Las hacemos a la plancha con un poquito de aceite de oliva y sal, bien tapadas y a fuego moderado. Queremos que queden tiernecitas y bien hechas. Mientras tanto, frotamos el otro diente de ajo en el pan y cuando las rodajas de berenjena estén listas, las disponemos por encima del pan y espolvoreamos con orégano. Horneamos a 200 grados durante 10 minutos.

Para darle un toque picante, diluimos la salsa picante de nuestra elección en un par de cucharadas de aceite virgen. Emulsionamos bien con una cucharilla y lo vertemos por encima de las bruschettas justo al sacarlas del horno.

Os dejo foto de mi Toffee olisqueando la cena❤

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Potaje ligero de calabacín, tomate y garbanzos

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Oficialmente damos por finiquitados los excesos navideños y vamos a hacer propósito de enmienda, acto de contrición y bla, bla, bla…para ello os traigo una receta súper fácil, de esas con pocos ingredientes; completísima (con una generosa proporción de verduras y hortalizas, así como con sus proteínas, hidratos y grasas) y súper económica. Obtendremos un plato único delicioso por menos de 2€ por persona ¡que luego no os digan que ser vegano y comer saludablemente es caro!

La palabra “ligero” en esta receta no es sinónimo de “light” (porque eso depende de si utilizamos un par de cucharaditas de aceite o media botella) sino que la he utilizado porque es un plato que me parecía más contundente que una sopa, pero sin llegar a ser un potaje. Si coméis de tupper en el trabajo, como yo, os recomiendo mucho utilizar un arroz vaporizado (de ese que dicen que “no se pasa”).

Ingredientes:

  • 1 puerro gordo o 1 cebolleta grande
  • 3-4 calabacines medianos
  • 6 tomates rallados
  • 400 gramos de garbanzos cocidos (pueden ser de bote, bien enjuagados)
  • 1 litro y 1/2 de caldo vegetal o agua
  • 2 tacitas de arroz
  • 4 cucharadas de aceite de oliva VE
  • una cucharadita de pimentón de La Vera (opcional)
  • sal

Preparación:

Comenzamos lavando concienzudamente el puerro y cortándolo en aritos finos. Si usamos una cebolleta, no hace falta lavar tanto, y la cortaremos en juliana fina.
En una cazuela, vertemos el aceite y cuando esté caliente, añadimos el puerro o la cebolleta. Lo sofreímos a fuego medio hasta que esté blandito.
Mientras tanto, habremos lavado y/o pelado los calabacines y los habremos cortado en medias lunas no demasiado finas. Los añadimos a la cazuela junto con un poco de sal. Los sofreímos hasta que estén blanditos, también a fuego medio.
Cuando estén tiernos, añadimos el pimentón (si lo usamos) y los tomates rallados subiendo el fuego al mismo tiempo. Cuando estén cocinados (lo sabremos porque habremos obtenido un sofrito brillante y espeso), añadimos el caldo o el agua, rectificamos de sal y cuando comience a hervir, añadimos el arroz. Pasados 10 minutos, añadiremos también los garbanzos, bajaremos el fuego y seguiremos cocinando hasta que el arroz esté en su punto. El caldo estará espeso y sabroso y con un color espectacular.

Pastelitos “Bony”

Cuando era pequeña adoraba los pastelitos Bony. También me gustaban los de la Pantera Rosa, pero mis súper preferidos eran estos, con su corazoncito de nata y su capa de mermelada. De repente un día me acordé de ellos y decidí veganizarlos. Son muy fáciles de hacer. Lo único que hay que vigilar es que la capa de mermelada esté bien fría para que al verter la capa de chocolate fundido la mermelada no se derrita ni se desplace.

Ingredientes para el bizcocho:

  • 320 gr de harina
  • 200 gr de azúcar
  • 300 ml de leche vegetal
  • 150 ml de aceite de oliva
  • 1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato

Preparación:

Precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclamos todos los ingredientes secos y en otro todos los líquidos y batimos bien. Añadimos los líquidos poco a poco en la mezcla de la harina y batimos con movimientos envolventes.Vertemos la mezcla en un molde rectangular o cuadrado y horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos una vez esté completamente frío.
Con un cuchillo de hoja larga y dentada, lo abrimos en dos mitades.
Ingredientes para el relleno y la cobertura:
  • Mermelada de fresa
  • Nata vegetal para montar (la mía, Ambiante, de Puratos)
  • 200 gramos de chocolate negro
  • 100 gramos de leche vegetal

Preparación:

Montamos la nata conforme a las instrucciones del envase y la disponemos sobre la mitad inferior del bizcocho. Cubrimos con la otra mitad y untamos la parte superior con una generosa cantidad de mermelada. Cortamos el pastel en porciones y las reservamos en el congelador mientras preparamos el chocolate de la cobertura.

Calentamos la leche en un cazo y cuando esté a punto de hervir, la retiramos del fuego y le agregamos el chocolate troceado. Esperamos unos instantes y removemos con mucha suavidad hasta conseguir un chocolate fundido suave y sin grumos. Lo dejamos atemperar, sacamos los pastelitos del congelador y los cubrimos con el chocolate fundido. Lo mejor es utilizar una rejilla con un recipiente debajo para que el sobrante vaya cayendo y podamos reutilizar el chocolate.

Os dejo una foto del corte para que veáis cómo quedan por dentro:

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Arroz con leche vegetal

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Este arroz con leche vegetal es exactamente igual de cremoso y rico que el de toda la vida. Tened en cuenta que cuando termina de hacerse parece que está demasiado líquido, pero con el reposo queda en su punto exacto.

Yo lo he hecho con la MyCook, sin paleta mezcladora (el equivalente a la mariposa en la Thermomix) pero podéis hacerlo perfectamente a mano con una cuchara de madera y paciencia.
Cualquier leche vegetal sirve. Yo he usado soja, pero con cualquiera que sea natural sin azúcares añadidos queda perfecto también. Es muy importante que la leche sea sin azúcar. El azúcar en el arroz con leche se pone siempre al final, si no, el arroz no queda bien.

Para los tiempos, me he basado en la receta de arroz con leche de http://www.velocidadcuchara.com

Ingredientes:

  • 1 litro de leche de soja natural
  • 80 gramos de azúcar
  • 1 palito de canela
  • la piel de un limón (¡sin la parte blanca!).
  • 170 gramos de arroz redondo
  • canela en polvo para decorar

Preparación:

Verter la leche, la canela en rama y la piel del limón en el vaso de la Mycook y programar 10 minutos a 90º en velocidad 2 con el vasito puesto en la tapadera.
Pasado ese tiempo añadimos el arroz y programamos 20 minutos 90º velocidad 2.
Por último, se añade el azúcar y programamos 5 minutos a 90º velocidad 2.
Retiramos la piel del limón y el palito de canela, servimos en una fuente o en cuencos individuales y espolvoreamos con canela molida.

Galletas de avena y mantequilla de cacahuete

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Por fin consigo unas galletas de avena crujientes además de deliciosas. Además son facilísimas de preparar. No hay pereza que valga. Si tenéis niños, son perfectas para tenerlos entretenidos y además les suele hacer mucha ilusión comer sus propias galletas. Si las hacéis tened en cuenta que debéis retirarlas del horno en cuanto los bordes estén dorados, aunque el centro esté un poco blando. Si las horneáis hasta que estén duras, obtendréis como resultado unas galletas capaces de romperos todos los dientes. Como son densas, también es conveniente que las hagáis finitas. Con las cantidades que os pongo salen unas 9 galletas medianas. No crecen durante la cocción así que podéis doblar cantidades y ponerlas juntitas en la bandeja del horno y  hacer un montón de galletas de una sola vez.

Como apunte “nutricional” sólo quiero apuntar que este tipo de preparaciones (al igual que el bizcochito que os traje la semana pasada) deberían ser sólo de consumo ocasional (ocasional quiere decir una vez cada 20 días o menos), aunque se trate de repostería casera. Para ilustrar esto que os comento, aunque sea un poco tirar piedras contra mi propio tejado, os dejo este post de Lucía de Dime qué comes: Dejad de flipar con la repostería casera. En mi defensa diré que estas galletas llevan poca azúcar, que la harina es integral, así como los copos de avena y que los cacahuetes y el aceite de oliva son alimentos súper saludables, pero hay que tener moderación al consumir este tipo de preparaciones.

Ingredientes:

  • 4 cucharadas colmadas de harina de trigo integral
  • 4 cucharadas colmadas de copos de avena
  • 3 cucharadas de leche vegetal
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete (casera o comprada, si es sin porquerías, mucho mejor)
  • 1 cucharada colmada de panela o azúcar (si sois muy golosos podéis poner 2, pero con 1 están dulces y ricas)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1/4 de cucharada de bicarbonato

Preparación:

Precalentar el horno a 180 grados. Cubrir la bandeja del horno con papel de horno. Mezclar todos los ingredientes y amasarlos a mano hasta que estén bien integrados. Dejar reposar un par de minutos. Ayudándonos con un poco de aceite de oliva damos forma a las galletas: primero formamos una bolita y luego la aplastamos entre nuestras manos. Supongo que se puede utilizar un cortapastas, pero a mí me gusta que las galletas tengan un aspecto rústico. Horneamos a 180 grados hasta que veamos que los bordes estén doraditos. Las dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando estén completamente frías las podemos conservar en un bote hermético.

Bizcochito sin gluten de coco y manzana

bizcocho sin gluten

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer algo de repostería con harina de arroz. Las pocas cosas que había probado hechas con esta harina siempre me habían parecido súper apetecibles y con una textura muy fina y delicada, y efectivamente este bizcocho es tierno y esponjoso como pocos. Literalmente se funde en la boca. Además, la manzana rallada y el coco le dan un aroma y una jugosidad excelente. Yo he usado aceite de oliva virgen extra pero si el sabor os parece demasiado “fuerte” os recomiendo cambiarlo por aceite de coco (virgen por supuesto).

Ingredientes:

  • 2 manzanas ralladas
  • 2 tazas de harina de arroz
  • 1 taza de panela (o azúcar o el endulzante que más os guste)
  • 1 taza de leche vegetal
  • 1/2 taza de coco rallado
  • un chorro generoso de aceite de oliva VE
  • 1 cucharada sopera de bicarbonato

Preparación:

Se precalienta el horno a 180 grados. Se pelan y rallan las manzanas, y se mezclan con la leche y el aceite. Por otro lado, mezclamos la harina, el bicarbonato, la panela y el coco y finalmente lo unimos todo. Vertemos esta masa en un molde previamente engrasado y horneamos aproximadamente 30 minutos o hasta que el bizcocho esté doradito.
Dejamos enfriar dentro del mismo molde y cuando esté tibio, lo volcamos en una rejilla.

Berenjenas con chimichurri

berenjenas chimichurri

Ya sabemos (o deberíamos saber) que la mayor parte de nuestras ingestas (al menos en comida y cena) debería estar compuestas por verduras y hortalizas. Como os dije en mi anterior entrada, ahora como en el trabajo y como mi estrategia para cumplir con este punto siempre ha sido además de incluir verdura en cantidad en el plato principal, tomar una guarnición o primer plato a base de verdura, estoy buscando alternativas que se salgan de la típica ensalada y que sean fáciles de transportar.

La receta que os traigo hoy cumple con ambas premisas. Se trata de unas berenjenas asadas marinadas en un delicioso chimichurri. Según la Wikipedia, el chimichurri es una “salsa de consistencia líquida, muy condimentada y cuyos ingredientes fundamentales son perejil, orégano, ajo, vinagre, ají molido y un poco de sal. Este es un aderezo típico en Argentina, Paraguay y Uruguay, y se cree que se originó en estos países”.

A este chimichurri lo llamo “chimichurri de Leo” en honor al amigo que me descubrió esta receta por la cual le estaré eternamente agradecida. Además de para marinar verduras (con coliflor queda ideal), lo utilizo para acompañar a los choriveganos e incluso para la pizza, con la cual considero que combina perfectamente. También es ideal para patatas asadas o hervidas.

Ingredientes:

  • 4 o 5 berenjenas
  • 2 dientes de ajo picados
  • Un puñado de perejil fresco picado
  • 2 cucharadas soperas de orégano
  • 2 cucharadas soperas de pimentón (dulce o picante o mezcla de los dos)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 vaso de aceite de oliva virgen extra
  • 1 chorro generoso de vinagre

Preparación:

Se lavan las berenjenas y se introducen en el horno a 200 grados. No hace falta pincharlas con un tenedor ni nada.

Para el chimichurri mezclamos todos los ingredientes en un cacito y lo llevamos a ebullición. Nada más hervir, se aparta del fuego y se conserva en un frasco de cristal bien tapado que guardaremos en la nevera. Es necesario dejar reposar al menos un par de días el chimichurri para disfrutarlo en todo su esplendor, pero sinceramente, yo no soy capaz de esperar tanto.

Una vez tengamos nuestras berenjenas bien frías y nuestro chimichurri reposadito, las pelamos y las troceamos a tiras. Las bañamos en el chimichurri y dejamos reposar. Se pueden comer frías o (mucho mejor) del tiempo.

Muhammara

muhammara

Llevo varios meses sin actualizar el blog. En muy poco tiempo ha habido muchos cambios en mi vida, todos para bien afortunadamente. Uno de esos cambios es que ahora como en el trabajo y estoy incorporando nuevas formas de consumir verduras que se salgan de la clásica ensalada porque no me resulta cómoda de llevar al trabajo. En mis comidas y cenas siempre hay un mínimo de 300 gramos de verduras, a veces más y a veces menos. En cualquier caso, la mayor parte de la ingesta está formada por verduras. Cuando el plato principal se queda un poco corto, tiro de ensaladas o cremas, y ahora estoy incorporando patés de verduras y hortalizas porque me resultan comodísimos, súper ricos y además me solucionan otra papeleta, la de los frutos secos, que es mi talón de Aquiles particular. Hoy os traigo un clásico de la cocina siria, la muhammara, a base de pimientos asados y nueces. En el blog podéis encontrar otro paté vegetal, el de zanahoria con semillas de girasol, que me está viniendo muy bien para este propósito. También os recomiendo otros platos como el baba ganoush o mutabal o los calabacines en vinagre. Todas son formas estupendas de aumentar nuestra ingesta de verduras y hortalizas sin echar mano de la clásica ensalada, que ahora quizá apetece menos.

Ingredientes:

  • 3 pimientos rojos asados
  • 80 gramos de nueces
  • 40 gramos de pan rallado
  • 2 dientes de ajo
  • 150 ml de zumo de granada
  • 1 cucharada sopera de comino
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • 2 cucharadas soperas de AOVE
  • pimienta y sal

Preparación:

En primer lugar llevamos el zumo de granada (lo podéis encontrar refrigerado en cualquier supermercado) a ebullición hasta quedarnos con unas 2 cucharadas soperas de sirope de granada. Lo dejamos enfriar y lo trituramos con el resto de ingredientes. Lo enfriamos bien antes de consumir. Con pan de pita calentito es una auténtica delicia.

Pasta al pesto

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Llevaba muchísimo tiempo sin comer una de mis salsas preferidas para la pasta, pero aprovechando que hice una buena cantidad de parmesano vegano para el taller sobre lácteos vegetales que impartí en la Fnac de Marbella la semana pasada, me lancé a emular la receta que había usado siempre (la de Arguiñano) y la verdad es que queda perfecta.

Ingredientes:

  • 2 puñados de hojas de albahaca
  • 2 dientes de ajo
  • 1 puñado de piñones (yo en realidad uso cualquier fruto seco que tenga rodando por la cocina, con nueces queda ideal)
  • aceite de oliva virgen extra
  • media taza de parmesano vegano hecho con una taza de almendras, 4 cucharadas de levadura de cerveza y una pizca de sal, todo triturado.
  • Pasta al gusto

Elaboración:

Es tan fácil como poner a cocer en agua salada la pasta de nuestra elección y mientras tanto colocar todos los ingredientes excepto el aceite en el vaso de la batidora y triturar añadiendo el aceite al mismo tiempo, la suficiente cantidad para obtener una salsa emulsionada y brillante. Es parecido a cuando hacemos una mayonesa.
Escurrimos la pasta cuando esté lista y la mezclamos inmediatamente con la salsa.

Os dejo unas fotos del taller en la Fnac. Quiero darle las gracias a todos los asistentes. Pensad que era un tórrido viernes de verano en Marbella…con lo bien que se está en la playa es genial que hayáis dedicado parte de vuestro tiempo a este taller ¡gracias!

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Muffins de choco-coco

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Desde #Provamel tuvieron la amabilidad de volver a contactar conmigo para enviarme a casa un lote con productos de su nueva gama con coco. Adoro el coco en todas sus formas, así que imaginaos qué ilusión.
Ya lo conté en Instagram y en Facebook: los postres son especialmente ricos: densos, cremosos y con mucho sabor. Perfectos.

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Del resto de la gama sólo puedo decir una cosa: me parecen tan ricas estas “leches” que hasta me da pena cocinar con ellas. No sabéis lo que es esa bebida de piña y coco bien fresquita. Además, tienen el punto justo de dulzor. Al no llevar azúcares añadidos, se trata de un sabor dulce muy natural, nada empalagoso.

Estos muffins de choco-coco los he hecho utilizando la bebida de arroz y coco con chocolate. Son jugosos y aromáticos y se han mantenido en perfectas condiciones durante 3 días.

Ingredientes para 12 muffins:

  • 230 gramos de harina
  • 200 gramos de leche de arroz y coco con chocolate de Provamel
  • 4 cucharadas soperas generosas de aceite de coco
  • 2 cucharadas soperas de coco rallado
  • 50 gramos de cacao puro en polvo
  • 150 gramos de azúcar
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura química
  • media cucharadita de sal

Preparación:

Precalentamos el horno a 180 grados. Mezclamos todos los ingredientes secos excepto el coco rallado (harina, cacao, azúcar, bicarbonato, levadura, sal y azúcar). Si tenéis Thermomix o MyCook os podéis ahorrar el tamizarlos simplemente poniendo todos estos ingredientes en la jarra bien seca a máxima velocidad durante 5 segundos.
A continuación añadimos el resto de ingredientes y batimos enérgicamente hasta que estén completamente integrados (con la Thermomix o Mycook a velocidad 6 durante 10 segundos o hasta que veamos que queda una masa densa y lisa).
Rellenamos los moldes para muffins (no demasiado, que al hornearse suben) y metemos al horno durante aproximadamente 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga seco. Dejamos enfriar y ojocuidao con las niñas pequeñas que revolotean alrededor:
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