
Lo que me ha costado que mi madre me diera la receta del ajoblanco…no porque no quisiera, sino porque todos los ingredientes los mide en “chorritos”, “trocitos” y “poquitos” o peor aún, en “lo que admita”.
Pero bueno, sólo he tardado unas cuantas semanitas en poner en claro todo este lío y bueno, os tengo que recomendar encarecidamente esta receta. El ajoblanco no sólo es delicioso y refrescante, sino que es súper saludable y está cargadito de vitaminas y minerales, como el calcio. Se suele acompañar con uvas moscatel, pero no las hemos podido encontrar por ningún sitio aún, así que compramos otro tipo.
Bueno, corto el rollo ya…sólo me queda añadir dos cosas: la primera, es que se la dedico a Lucía del blog que nunca me canso de recomendar a todo el mundo: www.dimequecomes.com
La segunda, que esta receta se ha convertido en una de las favoritas de mi niña, que con 13 meses estoy convencida de que come mucho mejor que muchos adultos de conozco.
Ingredientes:
- 200 gramos de almendras crudas sin piel
- 1 diente de ajo gordo o dos finitos
- 3 rebanadas bien gruesas de pan empapado en vinagre, sin corteza
- 1 chorro generoso de un buen aceite de oliva VE
- sal al gusto
- 750 ml de agua bien fría
Elaboración:
Esto es lo mejor de todo: ponemos todos los ingredientes juntos en la batidora (yo uso la MyCook de Taurus) y trituro hasta que queda todo bien finito y sin ningún grumo.
¡Receta relámpago! La dificultad que tiene y el tiempo invertido es inversamente proporcional a su sabor.
